lunes, 22 de octubre de 2007


en lluvia de perlas
rojos negros muertos ojos
no lo soportaron más

plana su palabra
lombriz única que emigra
de la cáscara azul

dedos unidos a dedos
planta índice:
eso no es felicidad
(villa mercedes, san luis, sábado 20 de octubre, 1:38 pm)

Como un náufrago en la isla del despojo no atisbo en la distancia barcas salvadoras y , en el fondo, en definitiva, atesoro un ignoto deseo de que nada ni nadie interrumpa el silencio de este templo mío.
Sólo los gestos y acrobacias de mis manos delante de las candilejas miopes provocan un murmullo de acción incontenible.
Onírica metaforización de mi espíritu que adquiere síntomas de cactus, piedras, girasoles que giran, amebas y artefactos inoxidablemente plateados de inutilidad cotidiana.
Alguna tonta aproximación a mí, en rala intensión de definirme dirá , desde la sombra , que mis ojos albergan una infinita melancolía...,que mi mirada tiene sal de siete océanos acumulados.
Lo que soy es algo puro, dice. También dice que la im-pureza está en lo que en otros dejo o lo que esos mismos otros amagan a tomar.
El hombre es un animal insacro que osa definir al otro para sentirse definido a sí mismo.
Espejos frente a espejos sin imagen.
¡Oh, pena de la filosofía!
Todos los filósofos mueren recubiertos por hojarascas humedecidas de hipótesis y vanidades. Sin nobleza propia transitan sin conmoción alguna la paradoja de la legal erudición y el cementerio de palabras bellas que no emanan de su laberinto bucal.
Sólo la poesía es infame pues se desdice de toda verdad historificada para enrollarse como un puerco espín en su sistema sanguíneo de supervivencia. Pero hasta las púas más mortíferas denotan agotamiento, incredulidad, y vence con el correr del tiempo su egoísmo de veneno luz.
Todo milagro en mí será vano, dice la poesía (digo yo), pues es imposible - aunque suene arrogante - que se vuelva a CREER como en el principio. Como lo hacía en un principio.
La llave del edén la guardo entre las piernas.

lunes, 15 de octubre de 2007

I
en éxtasis de trigo
cojo con cristo

en diamantina agua
nuestras lágrimas de amor
acunarán peces con alas

II
fin de hipótesis
bermejo túnel la vulva
océanos de semen gratuito
piel en llaves amarillas llueve

todo camino no tiene fin
desde que el pantano es cal

III
dos perros se culean
en la hermosura intensa
de la no significación

IV
puja la luna
la puta
la apura
la desmesura
una a una
o ninguna
verga dura
dormirá en su pradera
de negruras

V
hasta el fin de todo tiempo
mi leche será
baba de algún dios
(río cuarto, córdoba, lunes 15 de octubre, 9:01 pm)

Cielo en degradé.De naranjas rojizos hacia violetas azules. Autopistas como brazos extendiéndose sobre la planicie. Fulgor de la mirada que se renueva sin pactos previos.
Delicia de ser yo estando en mí.
(venado tuerto, santa fe, lunes 15 de octubre 2:49 am)

¡Los bichos que revolotean en mi mente-jaula de pasajero insómnico deben de tener un hambre atroz!
A manotazos intento aplastarlos, pero por cada uno que logro destrozar nacen tres más.
Escucho a Sade desde un fondo acuático cantando : "it´s no ordinary love" y aparece la imagen de un vasto trigal ante mis ojos. Doradas espigas que mueve una leve brisa parecen bailar.Todo, mientras, lo cubre un impecable cielo azul.
Yo, en medio del trigal, estoy desnudo y siento el roce de las hojas en mi vientre, en mis piernas, en mis testículos y en mi delicado pene que se inflama.
Libre me siento, fauno en locus amenus, y camino deslizándome con suavidad mientras acaricio el amarillo trigo con las palmas de mis manos blancas.
No tengo nada en qué pensar, entonces me arrodillo y lloro con dulzura de bebé.No se la razón de este llanto, sólo se que no es tristeza.
La única música que circunda el paraje y la escena es la que produce la brisa al mover espigas.
Junto mis manos, como si fuera a ejecutar la primera oración real cuando de pronto una mano se posa sobre uno de mis hombros. Una mano delgada y áspera, húmeda, caliente. Al darme vuelta, de rodillas junto a mí,Cristo mira el horizonte y sonríe. No habla; digo, no habla con un lenguaje humano sonoro, pero me dice: AQUÍ ESTOY.
Llora, llora de dolor por su corona de espinas con sangre seca que le punza en la sien. Mis manos torpes se la quitan, tratando de poner en el acto todo el empeño posible para causarle el menor delor posible. Luego junto sus manos, coloco sus palmas hacia arriba y con mi lengua empiezo a lamer sus heridas hasta borrar todo rastro de sangre. El sabor de su sangre es dulce como una mandarina.Limpio esa sangre aunque las cicatrices que dejaron los clavos oxidados ya no tengan solución alguna.
Ahora Cristo ríe y me toma del cuello y deposita su fraternal mirada dentro de mis ojos que siento hervir de vergüenza o de piedad. Sí, me avergüenza pero confío. Se acerca lentamente hacia mí. Nuestros rostros casi se tocan. Su aliento es denso, casi fétido, pero exitante. Sus labios resecos y ajados me besan la boca. Sonríe y me acaricia la mejilla, entonces sonrío también. Me siento amado. Sin vanidad ni negociados.
Me habla, nuevamente prescindiendo del primitivo lenguaje humano y dice: TE AMO.
Yo comprendo, yo acepto, yo asumo, yo creo.
Mi pene está duro y se ve tan inocente bajo la luz del día. Las axilas de Cristo apestan. Se que han sido largas horas de torturas y miedo ; las suyas, comparadas con las mías.
Lo que en cualquier hombre sería un nauseabundo olor que causa arcadas y asco insoportable, en él se torna soporífero perfume que mi nariz busca como una abeja el polen esencial de toda flor. Le pido que levante sus brazos y, tristemente acostumbrado, lo hace colocándolos en forma tal que parece aún estar sujeto a la maldita cruz inmunda del mundo.
Entonces beso y chupo sus huecos cóncavos de pelos malolientes y pegajosos y exprimo su salitre humano amor en medio del trigal que nos cobija.
Ahora es su pene el que se endurece. Es un miembro pequeño y delgado, blanco, como un pene adolescente. Él toma entre sus manos el mío con suavidad y lo mueve mientras me mira a los ojos. Yo hago lo mismo.
Reímos, reímos de felicidad. No hay mundo. Sólo amor.
Luego nos recostamos y nos acariciamos los cuerpos que se erizan y nuestras bocas se devoran entre dientes y lenguas con un hambre ancestral y apasionado.
Arriba el cielo sigue siendo de un azul tajante.
(pergamino, lunes 15 de octubre, 12:58 am)

La noche asfixia con toneladas de estrellas.Muerte absoluta del día de ayer. Inexistencia de un mañana puro.
En mi corazón explota "Creep" de Radiohead.
Pluralidad de pensamientos en los que me abrazo son obtener conjeturas. Sin preguntas voy.
¿Acaso alguna vez premedité las formas que irían sucediéndose como agua transcurriendo en el agua del río?
Hacia un costado de este camino , tiempo atrás, lloré la impotencia de lo perdido y lo soñado como un niño que perdió su juguete preferido y único.
Alguien me abrió esa puerta al sueño y una vez que hube cruzado el umbral más temido, adentrándome en azulina niebla de ternura, cerró la puerta,quedándose afuera y con las llaves del eterno alivio que me negó por siempre.
Carcelero infame.
Festejo y no festejo tu longevidad de muerto-vivo.