(la paz, jueves 12 de abril, 7:40 am)
Terminal de buses
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oruroruroruroruroruro...!!!!!En la boca de diez mujeres el grito se convierte en una letanía amorfa.Televisores, aspiradoras que aspiran mugre, vendedores de café, cholitas viejísimas pidiendo limosnas, pasajeros con rasgos de todos los rincones del planeta que miran carteles intraducibles,horarios, folletos, salidas de aquí.
Hay cierto grado de tranquilidad a esta hora del día, pero se que pulula por ahí el desorden y el bullicio por todos lados y que pronto me veré envuelto en el caos de la ciudad.
Rápido como un pensamiento las cosas van pasando y apenas si puedo registrarlas. O tal vez se trate simplemente de eso: de un acontecer que no será almacenado en la memoria, pues todo pasajero se libra del peso de las cosas para seguir caminos envuelto en liviandad y anhelos.
Tengro frío, sueño, agotamiento corporal, ganas de estar ubicado en un lugar concreto y mío.
Ojalá todos fueran palomas grises para oir al menos un sonido más musical y tenue que este hervidero de gritos y correteos.
sábado, 14 de abril de 2007
viernes, 13 de abril de 2007
jueves, 12 de abril de 2007

(cochabamba,miércoles 11 de arbil,7:30 pm)
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Pesa el aburrimiento de estar estancado y los caminos como raíces delante de uno invitando a perder el magnetismo de la brújula.
Raros estos días transitados en los que el pensar no ha tenido grandes acertijos ni profundas emociones.
La búsqueda no existe.El devenir deviene. Como si de pronto, en medio de la lluvia,todas las gotas se detuvieran un instante y uno pudiera apreciarlas como finas agujas de cristal flotantes y acariciarlas en su brillantez de diamante aguado.
¿Qué hay en mí que todo desconforma?¿Qué es lo que no alcanza?¿Qué lo que dejó de doler y se mantiene intacto aunque sólo como añeja sensación sin vida clara?
Sueño con cabecitas de niños envueltas en cordeles de oro balanceándose desde los balcones del mundo. Preregrinaje por calles con olor a fritangas y chillones colores envolviendo la piel que transpira desolación en el cúmulo agobiante del gentío.
Una almohada blanca y espumosa necesita mi cráneo chato de pesadillas.
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