miércoles, 6 de junio de 2007
tal vez
_____
palabras piedras
cielo acerado
lejanía en pornoshop
pez de luz
que almibarado en éxtasis
de laca me forra los labios
muerto muerto muerto amor
carne podrida en hato transparente
llevo
de aquí
de allá
manjares pruebo sin ají
melodías de papel
esperan
en la inmensa espesura de un bosque
iré, tal vez
atardecer
a devorar las manzanas de tu manzano
osJar
(lucas gonzález, entre ríos, miércoles 6 de junio, 6:06 pm)
Perdido en un perdido pueblito en medio del mundo.Sin mapas para marcar la cruz que revele en este tosco territorio minúsculas señales de mi ubicación geográfico-mental.
¿Qué son los puntos cardinales desde aquí?
¿Cuál es el horizonte y la dirección del viento?
¿Dónde acontece el ocaso?
Mis títeres, amontonados y calentitos dentro de la valija: ¿estarán cansados a esta altura del viaje?, ¿se preguntarán hacia dónde vamos ésta vez?, ¿necesitarán el regreso a casa?, ¿y cuál es la casa, mi casa?:¿la habitada esporádicamente en los últimos tiempos antes de partir o la que ansío construir o la que deseo no poseer?
Yo soy mi casa, digo, pero...mi casa:¿seré yo?
Paradójico el mundo en el que me muevo como tras bambalinas eternas, con intermitencias de luciérnaga en la espesura del monte de espinillos resecos que me rodean.
¿Qué cara tendré cuando no la defino con mis ojos frente al espejo?
¿Qué dirá?
¿Qué ocultará?
¿Qué develará sin que yo sepa siquiera distinguirlo en el ojo ajeno?
Hago preguntas como para preguntarme algo, mientras la tarde se ensancha sobre el camino como un fantasma de hollín y zarro.
No sé si las palabras ejerzan la discordia o la serenidad internas. Tal vez , escuchar el murmullo del agua clarísima del río Salto donde quise hundirme para siempre dejó sin significados a todo posible futuro vocablo.
Guardaré silencio, un rato largo, por la mustia letanía del honor y la pobreza.
Amén.
Perdido en un perdido pueblito en medio del mundo.Sin mapas para marcar la cruz que revele en este tosco territorio minúsculas señales de mi ubicación geográfico-mental.
¿Qué son los puntos cardinales desde aquí?
¿Cuál es el horizonte y la dirección del viento?
¿Dónde acontece el ocaso?
Mis títeres, amontonados y calentitos dentro de la valija: ¿estarán cansados a esta altura del viaje?, ¿se preguntarán hacia dónde vamos ésta vez?, ¿necesitarán el regreso a casa?, ¿y cuál es la casa, mi casa?:¿la habitada esporádicamente en los últimos tiempos antes de partir o la que ansío construir o la que deseo no poseer?
Yo soy mi casa, digo, pero...mi casa:¿seré yo?
Paradójico el mundo en el que me muevo como tras bambalinas eternas, con intermitencias de luciérnaga en la espesura del monte de espinillos resecos que me rodean.
¿Qué cara tendré cuando no la defino con mis ojos frente al espejo?
¿Qué dirá?
¿Qué ocultará?
¿Qué develará sin que yo sepa siquiera distinguirlo en el ojo ajeno?
Hago preguntas como para preguntarme algo, mientras la tarde se ensancha sobre el camino como un fantasma de hollín y zarro.
No sé si las palabras ejerzan la discordia o la serenidad internas. Tal vez , escuchar el murmullo del agua clarísima del río Salto donde quise hundirme para siempre dejó sin significados a todo posible futuro vocablo.
Guardaré silencio, un rato largo, por la mustia letanía del honor y la pobreza.
Amén.
(maciá, entre ríos, miércoles 6 de junio,12:17 pm)
Un constante aplacar la ira.Un constante trabajar la alegría de los encuentros.Todos efímeros.Construcciones endebles que no aspiran a la permanencia.Reconocer el valor indiscutible de lo presente y desestimar toda desesperanza por la velocidad de las miradas y los goces.
Plenitud de un sol de otoño aletargado que se expande por la epidermis como una mano nueva en su ansiedad de tacto y reconocimiento.
Pájaros en la arboleda de esta plaza triangular ignorantes de mi presencia remedan con su silvatina el mediodía.
Submundo terrenal en el que mi itinerancia se vuelve apocalíptica adormidera.Junio regalado nunca soñado.
Bienestar de las horas sin peso de relojes digitales.
Mensajes que no alcanzan su óptima conexión con los receptores de turno (¿o sí?).
Hoy es todo claridad el afuera.Rumiando gas y líquidos negros los automóviles aplastan la cara del asfalto llena de hematomas y escupitajos aceitosos.Flores naranjas en un jardín desprotejido que a nadie le pertenece.
Trataré de evaluar lo que llevo en los bolsillos mañana...pasado mañana...
Hoy no.
Un constante aplacar la ira.Un constante trabajar la alegría de los encuentros.Todos efímeros.Construcciones endebles que no aspiran a la permanencia.Reconocer el valor indiscutible de lo presente y desestimar toda desesperanza por la velocidad de las miradas y los goces.
Plenitud de un sol de otoño aletargado que se expande por la epidermis como una mano nueva en su ansiedad de tacto y reconocimiento.
Pájaros en la arboleda de esta plaza triangular ignorantes de mi presencia remedan con su silvatina el mediodía.
Submundo terrenal en el que mi itinerancia se vuelve apocalíptica adormidera.Junio regalado nunca soñado.
Bienestar de las horas sin peso de relojes digitales.
Mensajes que no alcanzan su óptima conexión con los receptores de turno (¿o sí?).
Hoy es todo claridad el afuera.Rumiando gas y líquidos negros los automóviles aplastan la cara del asfalto llena de hematomas y escupitajos aceitosos.Flores naranjas en un jardín desprotejido que a nadie le pertenece.
Trataré de evaluar lo que llevo en los bolsillos mañana...pasado mañana...
Hoy no.
martes, 5 de junio de 2007
(nogoyá, entre ríos, martes 5 de junio,6:51 pm)
Los signos de claustrofobia se disuelven con levedad de ondas en la superficie del lago que me ocnstituye.
El largo viaje hacia mí suma kilómetros de conocimiento más eras completas de abandono más mecanismos inhumanos de olvido.
Plateadas se ven las calles cuando las dejo de transitar.Muertas iracundas que en su mudez de cemento jamás develarán estos secretos.
El equipaje va alivianándose con el transcurrir feroz del tiempo y hermosas se ven a la distancia las extensiones de campos inhabitados.Pura la naturaleza impone su lenguaje sobre mi mirada y la conciencia que revuelve estofados níveos.
Tal vez ayer mastiqué como un chicle insalobre el dolor de un desprecio desmesurado, de una partida opacamente premeditada,salvaje aun en sus consecuencias de sangre bermeja;pero la noche y sus lunas intermitentes en su coreografía irracional descomponen sin desmesura ni parsimonias chatas la glacialidad compacta de mis dedos y la lacia marea que acumulé en cada pestaña.
Las canciones de amor que canté frente a tu número las inventó una bruja parda que perdió de pronto sus poderes de elocución.
Un conjuro infantilísimo bajo la montaña azul de mis ancestros me liberará,tal vez, del hombre cuyo nombre me quema en la garganta.
Los signos de claustrofobia se disuelven con levedad de ondas en la superficie del lago que me ocnstituye.
El largo viaje hacia mí suma kilómetros de conocimiento más eras completas de abandono más mecanismos inhumanos de olvido.
Plateadas se ven las calles cuando las dejo de transitar.Muertas iracundas que en su mudez de cemento jamás develarán estos secretos.
El equipaje va alivianándose con el transcurrir feroz del tiempo y hermosas se ven a la distancia las extensiones de campos inhabitados.Pura la naturaleza impone su lenguaje sobre mi mirada y la conciencia que revuelve estofados níveos.
Tal vez ayer mastiqué como un chicle insalobre el dolor de un desprecio desmesurado, de una partida opacamente premeditada,salvaje aun en sus consecuencias de sangre bermeja;pero la noche y sus lunas intermitentes en su coreografía irracional descomponen sin desmesura ni parsimonias chatas la glacialidad compacta de mis dedos y la lacia marea que acumulé en cada pestaña.
Las canciones de amor que canté frente a tu número las inventó una bruja parda que perdió de pronto sus poderes de elocución.
Un conjuro infantilísimo bajo la montaña azul de mis ancestros me liberará,tal vez, del hombre cuyo nombre me quema en la garganta.
sábado, 2 de junio de 2007
jueves, 31 de mayo de 2007
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