(buenos aires, miércoles 19 de setiembre, 12:40 am)
Oh tristeza!
¿Hasta cuándo tu habitar en mí, y la perfidia de tus garras carroñeras rajándome la piel del pecho?
¿Qué delicia ignota y cuantificada te produce verme arrastrar por las calles de esta mugrosa ciudad mis lágrimas incontenibles como perlas de luz hundiéndose en el fondo del pantano?
¿Cuándo la libertad de tus jaulas invisibles me dejará respirar aunque sea los últimos reflejos de algo noble, puro, perfumado,nato?
Lejos de mí la luna hace muecas de perfección.
Mirarla es casi pulverizar su belleza indescrifrable.
En mi pequeño colchón sin ángel de mi habitación momentánea rasparé la rabia como un cristal sobre los brazos blancos y sus ríos morados con barcos pequeñitos anclados o a la deriva.
martes, 18 de septiembre de 2007
"COMPRENDÍ QUE EL RUIDO DEL SILENCIO ESTABA EN TODAS PARTES, Y QUE, SIN EMBARGO,TODO Y EN TODAS PARTES ERA SILENCIO.¿QUÉ PASARÍA SI DE REPENTE NOS DESPERTÁRAMOS Y COMPRENDIÉRAMOS QUE LO QUE PENSÁBAMOS QUE ERA ESTO Y AQUELLO NO FUERA NI ESTO NI AQUELLO PARA NADA?"
"Los vagabundos del Dharma", Jack Kerouac
"Los vagabundos del Dharma", Jack Kerouac
(buenos aires, martes 18 de setiembre, 7 pm)
Murmullo en la bóveda de sillas rojas.Amapola del silencio que se arruga por el tiempo, por el viento, por el eco, y en pétalos de luz dormita ebria como un trigal lejano, previendo futuros jardines , extensos, frente al mar que brama su piel de agua.
Yo y amapola de silencio adoramos caminar con voz de piedra entre la multitud del mundo.
Murmullo en la bóveda de sillas rojas.Amapola del silencio que se arruga por el tiempo, por el viento, por el eco, y en pétalos de luz dormita ebria como un trigal lejano, previendo futuros jardines , extensos, frente al mar que brama su piel de agua.
Yo y amapola de silencio adoramos caminar con voz de piedra entre la multitud del mundo.
domingo, 16 de septiembre de 2007
(buenos aires, domingo 16 de setiembre, 2:46 pm)
En EEUU e Irigoyen me refugio del frío viento y la persistente y filosa lluvia que hace días no deja de caer, ante una humeante y deseada taza de té con limón, tratando de comprender, de sentir, los rasgos del nirvana esencial.La vivencia más leve adquiere tonalidades de intensidad insondable y me redime HOY de todo deseo de posesión.
Claraluz desea una magnolia pero la encuentra excesivamente cara y me lo comunica en un mensaje de celular (ella-es-casi-la-única-que-me-escribe).Entonces le digo que es posible que no tenga esa magnolia y todo sea reducido a tener el DESEO de poseerla;ergo,la flor ya es y ha sido siempre suya.
Toda construcción es atemporal(ya sabemos que nada existe como norma , y mucho menos como norma de tiempo),pero ella insiste en que la flor "deseada" es perfecta(¿tal vez por ser mental?)y que prefiere la imperfección de lo real.
Pienso.El libro de Kerouac me quema en las manos y el té transforma mi estómago prensado, dándole ahora calidez y rélax.
Contesto: hay que trocar el dinero(posesión) en pertenencia(más posesión).En todo caso, la elección es suya.De todos modos, ya sea que la compre o no, el instante del deseo es único e irrepetible. Jamás volverá a desear la misma flor, porque flor y deseo fueron un mismo instante. Y hablo de unicidad en contraposición a la inconmensurabilidad del cosmos.
Ella ahora habla de robarla (creo que jamás lo hará) y le digo que debería comprarla como se compra cualquier cosa que uno necesita;debería comprarla como cuando adquiere un libro cuando lo desea, pues todo merece un sacrificio.Lo material en pro de algo espiritual.Ella, como muchos, tenemos aun posibilidades del "no-robo" como opción,ya que sólo la necesidad de tener algo indispensable, algo que deseamos en extremos inquietantes,nos torna verdaderamente en zonas espirituales donde el deseo opera. El resto es simplemente una vulgar vacuidad prefabricada.
Robar en este caso no es meramente un concepto capitalista, diría más bien, consumista. En todo sistema(exceptuando el demoníaco sistema moral)el robo suele consignarse como una fatalidad normal, producto de los estragos sociales propios del no respetar la igualdad como bien común a nuestra especie.Aunque la "propiedad" deje de valer, poseer esa magnolia, para ella, no significará específicamente algo espiritual en sí porque el espíritu no está en lo que vive, ya que nada existe. El espíritu sólo habita en la acción de "desear" y "creer" que ese deseo existe;no en la arrogancia o la conquista de la posesión material de la cosa deseada.
Aprendo: me hundo en mí, en la contemplación de mi YO, en el despojo de mi existencia corporal como primacía engañosa y avanzo en un barco de preguntas amarillas hacia el extenso mar de los misterios de mi alma despojada.
En EEUU e Irigoyen me refugio del frío viento y la persistente y filosa lluvia que hace días no deja de caer, ante una humeante y deseada taza de té con limón, tratando de comprender, de sentir, los rasgos del nirvana esencial.La vivencia más leve adquiere tonalidades de intensidad insondable y me redime HOY de todo deseo de posesión.
Claraluz desea una magnolia pero la encuentra excesivamente cara y me lo comunica en un mensaje de celular (ella-es-casi-la-única-que-me-escribe).Entonces le digo que es posible que no tenga esa magnolia y todo sea reducido a tener el DESEO de poseerla;ergo,la flor ya es y ha sido siempre suya.
Toda construcción es atemporal(ya sabemos que nada existe como norma , y mucho menos como norma de tiempo),pero ella insiste en que la flor "deseada" es perfecta(¿tal vez por ser mental?)y que prefiere la imperfección de lo real.
Pienso.El libro de Kerouac me quema en las manos y el té transforma mi estómago prensado, dándole ahora calidez y rélax.
Contesto: hay que trocar el dinero(posesión) en pertenencia(más posesión).En todo caso, la elección es suya.De todos modos, ya sea que la compre o no, el instante del deseo es único e irrepetible. Jamás volverá a desear la misma flor, porque flor y deseo fueron un mismo instante. Y hablo de unicidad en contraposición a la inconmensurabilidad del cosmos.
Ella ahora habla de robarla (creo que jamás lo hará) y le digo que debería comprarla como se compra cualquier cosa que uno necesita;debería comprarla como cuando adquiere un libro cuando lo desea, pues todo merece un sacrificio.Lo material en pro de algo espiritual.Ella, como muchos, tenemos aun posibilidades del "no-robo" como opción,ya que sólo la necesidad de tener algo indispensable, algo que deseamos en extremos inquietantes,nos torna verdaderamente en zonas espirituales donde el deseo opera. El resto es simplemente una vulgar vacuidad prefabricada.
Robar en este caso no es meramente un concepto capitalista, diría más bien, consumista. En todo sistema(exceptuando el demoníaco sistema moral)el robo suele consignarse como una fatalidad normal, producto de los estragos sociales propios del no respetar la igualdad como bien común a nuestra especie.Aunque la "propiedad" deje de valer, poseer esa magnolia, para ella, no significará específicamente algo espiritual en sí porque el espíritu no está en lo que vive, ya que nada existe. El espíritu sólo habita en la acción de "desear" y "creer" que ese deseo existe;no en la arrogancia o la conquista de la posesión material de la cosa deseada.
Aprendo: me hundo en mí, en la contemplación de mi YO, en el despojo de mi existencia corporal como primacía engañosa y avanzo en un barco de preguntas amarillas hacia el extenso mar de los misterios de mi alma despojada.
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